La Confesión

Por: Lorenzo Morales W.

“¿Será cierta esta conversación?

Tal vez si, tal vez no, eso nunca lo sabremos…

Lo dejo a tu criterio”

 


 

– Ven siéntate, hablemos…

– Dime

– Ya me enteré que entre tu y ella hay algo

– ¡¿Entre yo y quién?!

– No te hagas el tonto. Tengo pruebas de lo que has escrito en Facebook.

– Tienes razón, puedes tener pruebas de lo que he escrito y por ella siento, pero eso no quiere decir que hubo algo entre nosotros, no te miento.

– No vengas a enrredarme…

– En serio!, espera y te cuento…

Ella es una niña hermosa y hay que ser realista, buco manes le quieren meter  cuando ella va por la pista. Esta tan buena que parece casi que inalcanzable, casi intocable.

La siento y suspiro

La pienso y me agito

Me tiemblan las manos cada vez que la miro.

– Pero…

– No me interrumpas y déjame continuar!

Sé lo que ibas a decir… Hablo de ella casi todo el tiempo y me gusta mucho, no te miento.

– Eso no era lo que te iba a decir pero está bien, continúa…

– No quiero ser tan obvio, y arriesgarme a perder lo bonito que tenemos por pedirle ser su novio.

La quiero y ella me quiere, para mi eso es importante, pero no quiero ser pegajoso, después se cabrea y va palante.

– Entiendo, créeme que comprendo pero todavía hay una duda que me carcome por dentro.

– Déjame contarte mi sentir, y como alguien se entere de esto entonces la vas a vivir.

– Háblame claro y dime quien es…

¿Es Patricia o es Ninoshka?

Porque las dos serian buenas como mujer… O es la guial a la que escondiste su nombre en el poema “Te quiero tener

– Relájate y deja de especular y presta atención a lo que te voy a contar.

Ella y yo nos conocemos de hace años y yo sería incapaz de hacerle daño.

– ¿A qué te refieres?

– A que no quiero que se enamore ni quiero quedar enamorao, aunque para serte sincero creo que ya estoy caneliao.

– ¿Es Brenda o es Michelle? O la guial con que te fuiste la otra vez para el motel?

– Aguanta ombe, ¿me vas a dejar contarte?… porque si sigues asi me paro y voy palante.

Ella y yo hemos salido, aunque no ha pasado nada porque solo somos “amigos”

– Espera… ¿”amigos”?… Disculpa, continúa.

– Sabes una vaina, te iba a decir el nombre pero ponerme a hablar de ella eso no sería de hombre.

Busca en los poemas y con suerte encontrarás el nombre de esa nena.

– Ok, me retiro entonces. Hablamos mañana.

– OK nena, ciao…

Ahora que se fue puedo volver a la normalidad. Ya las manos me estaban temblando y por suerte no notó que me estaba agitando.

Uf! Casi me descubre con esta conversación, por poquito y me explota el corazón, y aunque ella piense que soy teso por poquito y le confieso por quien en realidad estoy sintiendo eso.

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